Todo parece estar queriendo cerrar una herida, lejos de abandonar, cerca de una despedida. No quiero más verte pasar. Solo me quiero sentar a esperar. Lo fueron a matar y lo dejaron con vida, sin sospechar que todavía respira. No quiero más verte pasar, solo me quiero sentar a esperar. Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca y que toda tu vida te mate la culpa, de haberme robado una parte del alma. Y es lo que a vos te hace falta, alejarte de acá. Vos querés enseñar, pero te faltan ideas. Vos sabes señalar, pero esperás que te vean. No quiero más, verte pasar. Solo me quiero sentar a esperar y rogar. Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca y que toda tu vida te mate la culpa, de haberme robado una parte del alma.
Todo parece estar queriendo cerrar una herida, lejos de abandonar, cerca de una despedida. No quiero más verte pasar. Solo me quiero sentar a esperar. Lo fueron a matar y lo dejaron con vida, sin sospechar que todavía respira. No quiero más verte pasar, solo me quiero sentar a esperar. Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca y que toda tu vida te mate la culpa, de haberme robado una parte del alma. Y es lo que a vos te hace falta, alejarte de acá. Vos querés enseñar, pero te faltan ideas. Vos sabes señalar, pero esperás que te vean. No quiero más, verte pasar. Solo me quiero sentar a esperar y rogar. Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca y que toda tu vida te mate la culpa, de haberme robado una parte del alma.
Ayer, me dí cuenta de que era tu voz. Era tu aroma. Eran tus ojos. Era tu boca la que cantaba aquella incomparable melodía. Me quedé totalmente sorprendida cuando te ví. Pensaba que no iba a haber una próxima vez. Pero te ví. Te ví y recordé. Te ví y el tiempo comenzó a correr en sentido contrario. Te ví, y todo lo que nos rodeaba se transformó en aire. En imágenes abstractas. En aromas. En tu aroma. Sólo nuestras miradas se cruzaron, y durante un par de minutos el silencio reinó en aquél lugar. No podía hablarte. Vos no podías escucharme. Sólo podia contemplarte y escuchar esa hermosa poesía transparente que salía de tus labios. Sólo podía ver a tus tristes ojos decir a los míos que te hacía falta. O al menos, eso era lo que yo quería escuchar . Me acerqué a vos, y pude sentir cómo mi mente hacía un retroceso instantáneo, mostrándome nuevamente imágenes que quedaron guardadas dentro de mí. Un golpe de depresión me invadió, y vos me mirabas inclinando la mirada levemente. Ayer no fuí felíz. Ayer me quité la venda de los ojos. Ayer supe que todo lo que puedo hacer ahora es olvidar. Porque te dí t o d o. Te dí hasta lo que no tenía. Te llené de regalos. Pero olvidarte de ellos, es olvidarte de mí. Olvidarte de cada detalle es destruirme lentamente. Olvidarte de estas palabras es condenarme eternamente. Y lo más triste es que yo sé la forma de darle brillo a tu vida. Lo más triste es que yo todavía tengo esperanzas. Pero vos ahora estás perdido. Sólo mirabas hacia otro horizonte. Espero que en algún rinconcito de tu corazón todavía esté aquella pureza con la que te conocí. Espero que por lo menos, mi nombre junto a mi esencia esté en algún pequeño pero no menos apreciable lugar de tu mente. De tu corazón. De tus recuerdos. De tus dibujos. De tu instinto. De tu ser. Espero que algún día, te des cuenta de todo esto. Como yo, el día de ayer.
No sé, me pregunto mil veces que me pasa y no tengo explicación, sólo creo en terminar algo que empecé, por que hoy siento que lo empecé yo sola, que estoy caminando por un túnel sin salida, o por una salida que no quise admitir desde el principio, por algo que nunca ví, pero que me haces sentir cada vez que estamos juntos, sólo necesito valorarme, quererme y aprender, porque todavía soy una niña que no vivió tantos momentos y situaciones como parece, que no sabe que en la vida no es todo color de rosa como en algunos libros, que hay que luchar por lo que uno quiere, pero también hay que saber decir que NO en algunas situaciones que se nos presentan. Hoy me siento vacía, necesito escuchar decir que me quieres o que en algún momento me quisiste, pero al escucharte y al mirarte sé que no es así, sé que no es lo que parece, aparentamos estar bien, pero nos estamos destruyendo juntos, pero me estoy destruyendo junto a tí. Luché por lo que sentía y siento, hoy ya no me quedan fuerzas, hoy ya no puedo más. Hoy comprendí, sin pensar, sin saber que es lo que quiero, que tengo que dejarte, creo que nunca te tuve, siento que nunca te tuve, que te compartí, porque así lo quise, porque así se dió, pero hoy ya no aguanto, hoy tengo tantas cosas que decirte que no sé como empezar, pero me pregunto: ¿Por qué?, y no tengo la respuesta. Sólo sé que anoche, me dí cuenta de lo poco que significo yo en tu vida, tal vez me esté equivocando como tal vez no, pero también me dí cuenta de lo mucho que significo para las personas que verdaderamente me quieren y me rodean. Estás y estuviste en momentos difíciles de mi vida, pero no en los que en verdad te necesité, en los que quise que solo estuvieras a mi lado y me encontré con una silla vacía. Vacía como lo estoy yo, me robaste, o mejor dicho te dí muchas cosas, que para mí son importantes, no me arrepiento de eso, pero descuide a personas que hoy y siempre desde que nací estuvieron a mi lado, enseñándome a caminar, a levantarme en cada caída, en cada golpe, acompañándome en mis días oscuros, en mis noches sin luna, esa luna que quisimos ver juntos pero que nunca salió para nosotros, porque comprendía, porque ella sí sabia que tengo que guardar ese momento para esa persona que realmente me valore y que mire por mis ojos lo mismo que yo encuentro en ella. Esa persona que no necesite decirle que necesito de su abrazo, que tan sólo con mirarme se dé cuenta de lo que me pasa, que estoy mal, que quiero compartir esas charlas interminables, esas noches en las que contemplemos juntos las estrellas, noches de ensueños, de locuras, de locuras por amor. Pero este sentimiento hoy no es correspondido, por eso decidí guardarlo, recordarlo, o simplemente tratar de olvidarlo, siempre estarás presente en mi vida, cada persona que pasó por ella dejó marcas que nadie podrá quitar y que tampoco deseo quitar. Por eso hoy te digo “adiós”, o hasta pronto, porque no pierdo la esperanza de que algún día me quisieras como yo te quise a vos.
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